GUASAVE, Sinaloa — En un despliegue de creatividad administrativa y emprendimiento transfronterizo, Ricardo Verduzco, exdirector del Deporte Municipal, fue detenido este fin de semana en la frontera con Estados Unidos, presuntamente en posesión de 111 mil tabletas de fentanilo.
Según fuentes cercanas a la defensa del exfuncionario, Verduzco no transportaba drogas, sino un cargamento personal de analgésicos de «alto espectro» para tratar un dolor crónico de rodilla, secuela de su exitosa (y breve) carrera como atleta de alto rendimiento.
«El profesor Verduzco es un hombre visionario que entendió que el sector salud no se da abasto. Él solo buscaba aliviar las molestias de la gente de la zona centro-norte mediante una terapia de choque directo al sistema nervioso central. Las 111 mil pastillas eran apenas la dosis de ataque para una semana», declaró un vocero anónimo del Instituto Sinaloense del Deporte (ISDE).
El hallazgo pone en evidencia el éxito del modelo de gestión deportiva implementado bajo la gubernatura de Rubén Rocha Moya, donde la frontera entre la salud pública, el alto rendimiento y el narcotráfico es, en el mejor de los casos, una tenue línea de tiza.
Analistas deportivos consultados por este medio señalaron que la medida de Verduzco representa un avance lógico en la evolución de la política antidopaje. «Si tienes dolor de rodilla, ¿para qué molestarte con antiinflamatorios comunes cuando puedes tener una experiencia extracorpórea que te haga olvidar que tienes cuerpo? Es el coaching ontológico llevado a su máxima expresión», explicaron.
Se espera que el ISDE lance próximamente un nuevo programa social llamado «Rodillas de Titanio», donde se distribuirán dosis homeopáticas del medicamento entre la población que se deslinda rápidamente de la administración actual, bajo el lema «Corrupto, pero con fentanilo».














